Más allá de la distancia que nos separó, imagino tu mirada con la luz del sol.
Siento el viento, cruel lamento de mi juventud. Cómo imaginar que iba a perderla cara o cruz.
Nos salió muy cara la jugada, no hubo marcha atrás.
Era pronto, nadie se esperaba el no verte más.
Y al despertar, me olvido de que ya no estás.
Me dejaste aquí y sólo te puedo llorar.
Yo no sé vivir así.
Me cuesta tanto aceptar que me dejaste aquí.
Me perderé en la oscuridad que supone estar sin ti.
Cómo puedo acostumbrarme a esta sensación. Hay un agujero negro en mi corazón.
LLeno de aire mis pulmones, miro alrededor, y a pesar de no olvidarte, me siento un poco mejor.
Y al llegar a las montañas que te vieron al nacer, creo que oigo el eco de tu voz cuando empieza a amanecer.
Foto: Raquel / Specialsheen
